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Falsos mitos sobre la alimentación

Aunque parezca mentira, infinidad de personas todavía creen que son ciertos los distintos mitos que se escuchan sobre algunos alimentos. Incluso es posible que tú, sin saberlo, también creas que alguno de estos bulos es cierto.

La alimentación constituye un hecho tanto biológico como cultural, por lo que ha suscitado un gran interés a lo largo de la historia. Este interés, unido a una cierta ignorancia, ha favorecido el desarrollo de numerosos errores y mitos sobre la alimentación, que han provocado injustificadamente un cambio en el comportamiento y en los hábitos alimentarios de muchas personas.

Estas creencias y opiniones se han extendido en nuestra sociedad, bien transmitiéndose por el boca a boca, o bien por el tipo de publicidad a la que estamos sometidos.

De esta manera, hay numerosos alimentos a los que se les han atribuido características y propiedades falsas. Sin embargo en la actualidad, y gracias a la base científica de la que disponemos, es posible desmontar esas creencias recurriendo a las opiniones y consejos de verdaderos profesionales de la nutrición y la salud.

En primer lugar, el agua durante las comidas no engorda. El agua es un nutriente acalórico, es decir que no aporta calorías. Por tanto no engorda ni adelgaza si se toma antes, durante o después de las comidas. Además, el agua es una fuente importante de minerales y un elemento vital para mantenernos correctamente hidratados.

¡Corre que se van las vitaminas! Así es como hemos crecido toda una generación, creyendo que si no nos bebíamos el zumo recién exprimido, se iban las vitaminas del mismo. Pero según varios estudios, las vitaminas se conservan perfectamente en el zumo hasta 12 horas después, aunque el sabor puede volverse más amargo.

Las calorías negativas no existen. Todo alimento aporta calorías, por tanto no existe ningún alimento que te haga perder peso. Incluso las verduras y las frutas contienen calorías. El truco es encontrar el equilibrio entre la ingesta de las calorías y el gasto energético de las mismas.

El pan engorda… y la miga más. Aquí tenemos otra mentira que seguro que muchas de vosotras aún os creíais. Pues veamos, el pan no es un alimento de elevado valor calórico y además es pobre en grasa. Es rico en hidratos de carbono, nutriente que constituye la base de la dieta mediterránea. Otra falsa leyenda que acompaña al consumo de pan, es aquella que afirma que la miga engorda incluso más. Este dato es incorrecto, ambas son el mismo producto, lo que ocurre es que la corteza por la acción del horneado se deshidrata mientras que la parte interior (la miga) conserva mayor cantidad de agua, de ahí su aspecto esponjoso.

El azúcar moreno es más saludable que el blanco. Se puede decir que la composición de ambos es casi idéntica, con una mínima variación del azúcar moreno que está recubierto con melaza. Además, ambos tienen un valor nutricional muy parecido, ya que cada 100 gramos de azúcar moreno equivale a 377 kcal, mientras que el blanco son 387 kcal, algo ridículo en las pequeñas cantidades que se toman. Aun así no hay que olvidar que uno u otro deben controlarse para poder llevar una dieta saludable.

Por último, existe la creencia de que el consumo de carne no es necesario para el desarrollo y el mantenimiento del cuerpo humano. Aunque se podría aceptar en cierta medida, la carne es la principal fuente de nutrientes exclusivos de origen animal y eliminarla de la alimentación aumenta el riesgo de sufrir ciertas carencias nutricionales. De esta manera, las proteínas vegetales no son mejores ni peores que las animales, ya que éstas últimas contienen un mayor número de aminoácidos esenciales. Por ello, lo ideal es alternar el consumo de ambas.

¿Te suenan todas estas afirmaciones? Aunque son explicaciones que hemos escuchado durante toda la vida, estos testimonios se han hecho sin ningún fundamento, por lo que son falsos. Así que no te dé miedo incluir algunos de estos alimentos o prácticas en tu dieta para seguir manteniendo una vida equilibrada.

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