La dieta mediterránea

La dieta mediterránea no es una dieta en el sentido estricto de la palabra. ¿Sirve para adelgazar y ganar en salud? Sí, pero va mucho más allá de eso. Es una filosofía de vida. Cada vez son más los estudios que consideran la dieta mediterránea es la más saludable para nuestro cuerpo.
La dieta mediterránea, que ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, se centra básicamente en el consumo de aceite de oliva virgen como grasa principal y en una presencia predominante de verduras y hortalizas, cereales, pescados, huevos y lácteos, entre otras fuentes grasas de origen animal.
La dieta mediterránea se basa en los siguientes principios:
– No es una dieta para perder peso. Se basa en aprender unos hábitos de alimentación más saludables, reduciendo o eliminando aquellos alimentos con demasiadas grasas o azúcares.
– El menú que ofrece la dieta mediterránea es bueno para toda la familia y cumple con la pirámide de la alimentación que recomienda la Organización Mundial de la Salud.
– Se basa en grasas saludables, además de aportar ácidos grasos como el Omega 6.
– No incluye proteínas animales ni tampoco carnes rojas.
– Aporta mucha fibra a tu organismo.
– Llevar una dieta mediterránea en tu vida diaria reduce el colesterol en sangre, con lo que te protege de enfermedades cardiovasculares.

Los principales alimentos de la dieta mediterránea son:
– Frutas, verduras, frutos secos y legumbres.
– Es una dieta rica en antioxidantes.
– El aceite de oliva es el principal alimento que aporta las grasas saludables necesarias para nuestro organismo.
– Pescados, en especial el atún, el salmón y el bacalao.
– Pastas para que aporten hidratos de carbono.
– Carnes magras, como el pollo o el pavo.
– Vino, pero siempre en cantidades moderadas
– Y, aunque no es un alimento, es importante la vitamina D que nos proporciona el sol y realizar ejercicio diario.

La dieta mediterránea es una forma sana de cuidar nuestro cuerpo y, por consiguiente, para la mente. Presenta efectos positivos sobre la presión arterial, la glucemia o el azúcar en sangre, la resistencia a la insulina, la grasa corporal, el colesterol, el deterioro cognitivo… y todo esto repercute en una mejora de salud la cardiovascular.

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