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La importancia de la dieta para un cerebro saludable

No solo el cuerpo se nutre de lo que comemos. También lo hace la mente. Es por eso que cuando no seguimos la alimentación saludable y equilibrada que los médicos recomiendan, nuestra actividad cerebral puede verse afectada. Las proteínas, vitaminas y ácidos grasos mejoran la agilidad mental. Pero también se da el efecto contrario: en caso de que nuestra dieta adolezca de alguno de esos componentes, el rendimiento intelectual será menor. Lo dicen estudios como el de Alexandra Richardson, de la Universidad de Oxford, según el cual la alimentación es clave para que nuestro cerebro rinda. Y al ser el órgano que dirige el resto del cuerpo, cuidarlo es tan importante como hidratarnos o hacer deporte.

De ahí que vigilar la alimentación sea la clave no solo para deshacernos de los kilos que nos sobren y vernos mejor, sino también para que nuestro cerebro no se deteriore. Porque todo lo que nos hace estar más a gusto en nuestro cuerpo, nos ayuda también a que el cerebro no envejezca. Prueba de ello son los ácidos grasos omega-3, indicados para mantener la flexibilidad de las membranas celulares, entre otros muchos beneficios. Como te contábamos en el artículo ‘Consejos para una vida saludable’, la OMS recomienda en torno a tres o cuatro raciones de pescado a la semana. Con esa rutina estarás protegiendo tu cerebro ya que los componentes grasos del omega-3 participan en el crecimiento y desarrollo cerebral y constituyen una proporción importante de los ácidos grasos del cerebro, tanto en estructura como en función. Además, los pescados son fuente de fósforo, un mineral que ayuda a fortalecer el cerebro y mejorar la memoria. Otra buena razón para no olvidarnos del pescado en nuestra dieta.

 

Aceite de oliva, tomate y vegetales verdes

En una dieta saludable tampoco puede faltar un elemento fundamental para cuidarnos como merecemos: el aceite de oliva. Los mismos efectos antioxidantes que protegen los tejidos y evitan el daño causado por los radicales libres consiguen mantener el cerebro joven. Contribuye a que todas las células de nuestro organismo, y por supuesto también las neuronas, funcionen correctamente. Lo demostró entre otros un estudio publicado en Annals of Clinical and Translational Neurology, en el que la investigación realizada con ratones determinó que protege contra el deterioro cognitivo.

Igualmente, los vegetales de hoja verde son grandes aliados de la salud cerebral, ya que mejoran la memoria y la capacidad cognitiva. Como mostró un estudio de la Universidad de Rush, en Chicago, que dividió a los participantes en su investigación en dos grupos, una porción de hoja verde al día puede hacer rejuvenecer el cerebro: el grupo que siguió este hábito obtuvo mejor puntación en las pruebas de memoria y habilidades de pensamiento que las personas que rara vez o nunca las comieron. Los resultados del estudio también determinaron que los adultos mayores que comieron al menos una porción de verduras de hoja verde al día mostraron la equivalencia de ser 11 años más jóvenes cognitivamente.

Por eso, la lechuga, el brócoli o la espinaca deberían estar presentes en nuestra alimentación diaria. Ocurre algo similar con el tomate, que al contener licopeno, con grandes propiedades antioxidantes, ha demostrado ser muy útil a la hora de proteger nuestro cerebro contra el deterioro. Todos estos alimentos forman parte de la dieta mediterránea, la más recomendable, según el colectivo médico, para ganar salud y calidad de vida.

 

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